Después de su incorporación a Colombia, en 1821, Panamá fue llamado por el gobierno colombiano Departamento del Istmo. En 1824, éste fue dividido en dos provincias: Panamá y Veraguas; ésta última incluía lo que hoy es Bocas del Toro y Chiriquí. Los límites de la provincia de Veraguas eran, al norte el Océano Atlántico; al sur, el Océano Pacífico; al este, Panamá y al oeste, Centroamérica.Veraguas se dividía en dos cantones, el de Santiago y el de Alanje. El cantón de Alanje tenía por cabecera a la población del mismo nombre, hasta el 26 de enero de 1827, cuando por decreto oficial se traslada la cabecera del cantón a la villa de David.
En 1843, las estadísticas indican que el cantón de Alanje en la Provincia de Veraguas, estaba habitado por 15,111 personas, distribuidas en nueve poblaciones: David, Alanje, Boquerón, Bugaba, Dolega, Gualaca, Remedios, San Félix, San Lorenzo y San Pablo.
A mediados del siglo XIX, fue elegido como presidente de Colombia el político liberal José Hilario López; bajo su administración, se encontraba representando a la provincia de Veraguas el también liberal José de Obaldía Orejuela, quien a pesar de ser oriundo de Panamá mantenía fuertes vínculos sentimentales y materiales con la región.
La situación de Chiriquí (vocablo indígena que significa Valle de la Luna) no es nada halagüeña, al igual que la del resto del Istmo. Pese a que se han descubierto las minas de oro de California (1848) y por el angosto Istmo transitan riquezas y miles de personas, nada se queda. Colombia no invierte en obras de salud, educación y demás necesidades que requieren satisfacer a los habitantes de su lejano departamento. Chiricana.
Sin embargo, los cambios estructurales adoptados por el gobierno liberal de José Hilario López, como la desaparición de concesiones a los sectores aristocráticos y de las huellas del pasado colonial, permitirán el surgimiento de agrupaciones beligerantes a muchas de las cuales perteneció el propio de Obaldía. Para estos años, José de Obaldía Orejuela sostenía una fuerte rivalidad con el general conservador José de Fábrega, cuya familia era poseedora de grandes intereses en Veraguas. Ya ante el Congreso colombiano, surge en la mente del patriarca – según las palabras del historiador Osorio – arrebatarle Chiriquí al poderío Fábrega. Y es así, como el político panameño presenta ante el senado el decreto que establece el surgimiento de una nueva entidad política dentro de la Nueva Granada, formada por el territorio hasta entonces conocido como Cantón de Alanje, el cual sería segregado de la provincia de Veraguas.
"La Cámara de Representantes de Nueva Granada consideró en tres debates el proyecto que creaba la nueva provincia y el Senado lo aprobó en sus sesiones de los días 3,15,18 y 19 de mayo de 1849, votándose en tal virtud, la ley 62 de 26 de mayo de 1849. Divide en dos la provincia de Veraguas para crear la de Chiriquí. Es un instante histórica de trascendencia". (Osorio, 1988. Pág. 538).
Con este precedente legal, quedó establecida la provincia de Chiriquí (con cabecera en David), integrada por nueve distritos: Alanje, Boquerón, David, Dolega, Gualaca, Remedios, San Félix, San Lorenzo y San Pablo.
Recayó en la figura del liberal Pablo Arosemena de la Barrera (1796-1851) la ingente tarea de organizar política, económica y socialmente a la nueva provincia, al ser elegido como el primer gobernador de Chiriquí. A este personaje –casi desconocido- le correspondió hacer los primeros llamados de atención al gobierno bogotano sobre la deplorable situación de las escuelas chiricanas, la necesidad de médicos que aseguraran la salubridad de los habitantes y la urgencia de crear vías de comunicación para establecer el contacto comercial entre los pueblos.
Con estos débiles pasos, pero con esperanza y decisión, desde 1849 varias generaciones de hombres y mujeres prosiguieron su larga marcha por el sendero de la autonomía provincial; camino que sólo por el esfuerzo y el trabajo ha tomado un rumbo definido de progreso.
